En mi butaca de piel roja, de Víctor
El otro día, desde mi butaca de piel roja oscuro que uso para leer,
pude ver en la estantería un libro que hasta el momento no conocía.
Ahora por fín lo tengo entre mis manos. Pero esta vez, antes de
abrirlo, ya se cual es el argumento, lo que falta es el orden, los
diálogos y demás detalles, que de momento los veo borrosos. Mientras
vayan pasando los días, irán enfocándose y quedando claros.
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'Pensando en lo que escribiría en el post-it
se adentró en las calles de Granada,
caminando lentamente y sorprendiéndose
de lo bien que recitaban y pintaban las paredes
se perdió por aquél laberinto de palabras amables
miradas brillantes e infinidad de luz naranja.
Despertó en un autobús, extasiado y aún aturdido
por la gran cantidad de experiencias (y por la resaquita).
Dejó que su cuerpo resbalara por la butaca,
que se le cerraran los ojos y que volara su imaginación.
Y voló.'
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Cuando volvió en sí, abrió los ojos, y releyó lo que había escrito sobre la marcha. Quedó sorprendido. No había escrito nada de lo que esperaba escribir, nada de lo que quería escribir o en todo caso, nada de lo que debía escribir. Le había quedado una novela algo inconexa, con el hilo argumental más caótico y retorcido que nunca había visto. El ritmo era de lo más desconcertante, tanto que hasta él mismo se mareaba. Pero tras los saltos y las notas descompasadas sonaba una melodía que pese no encajar con todo lo demás, le daba al conjunto un aire tranquilizador.


epitafiodeunaladillasincabeza dijo
Estúpida Granada, estúpidos paraguas, estúpido bus, estúpido tú, extrañas paredes.
27 Marzo 2007 | 09:37 PM