Y parece que fué ayer,
limón de verano.
Parece que fué ayer que te ví
pegada a tus ojos, a tu sonrisa,
limón de canela.
Duró el verano años,
y allí te esperaba yo,
sentado sin saber si serías tu,
limón de mañana,
la que se pegaría a mis bolsillos,
llenos de arena y piedras.
Me senté a esperar,
viendo florecer mi árbol,
limón de verano.
Me senté a la sombra
de mi limonero acanelado.
Tonto el sopor que sin quererlo
de mis horas fué dueño.
Desperté contigo al lado
limón de sol,
desperté, algo asombrado
y admirándote pasaron los días
y se fué el verano y el otoño
y el invierno y la primavera.
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Con la luz volvió el sol
con el sol volvió el calor
y con el calor volvió el verano,
limón de canela,
volvió él a mí
y tú a tu árbol.
Limón de limonero.
De tanto tiempo que me tiré
mirándote, a tí, en tu
alto árbol, te hiciste viejo,
limón de aroma nuevo.
Crecía el árbol y tu rama,
y mi limón,
limón de sombra de plata,
se alejó y se fué y
allí estaba yo, viendo caer limones
y tú cayendo también
en el horizonte,
cayendo en otras manos,
en manos de medievos,
y eso,
limón de luz escasa,
me toca bastante los huevos.
Caíste de antiguas manos,
caíste al suelo,
limón de sur,
y allí estaba yo,
cantándole a las paredes,
y tu secundaste mis palabras,
y cantamos bajo el sol,
sol de limón nuevo.
Y cantando me paso los días,
pensando en tí,
limón de verano,
que me cantas notas de canela.
Ahora todo será nuevo,
limón de limones,
limón de limonero.